No, la lucha contras las maquinas
Estoy en mi casa, escribiendo y leyendo, mientras se aproxima la hora de comer. El silencio es casi absoluto, pero de pronto un grito agudo. Un ¡¡¡ no ¡!! profundo, exhalado por mi esposa recorre todos los rincones de nuestro domicilio. La sangre se me hiela en las venas. Vuelvo a oír ¡¡¡ no ¡!!. ¿Qué habrá pasado? ¿Qué le han dicho por teléfono? ¿Secuestro de algún familiar?... Llego sin aliento a donde se encuentra ella, a la que veo sin novedad física pera presa de un gran nerviosismo, está intentando conseguir una cita para realizar una gestión en un centro gubernamental. La máquina no se entera, realiza las preguntas que tiene programadas y las contestaciones a las mismas no se ajustan a lo que se la requiere, debe haber algún problema de programación. Estos problemas sacan de quicio a cualquiera, y con un problema añadido todos pensamos que nos están tomando el pelo. Enrarecen de manera muy significativa la relación gobierno-gobernados con los consiguientes malos entendidos...